EDIFICIOS · INTERMEDIO
Casas del pueblo
Un pueblo de pesebre no depende de cuántas casas tengas. Depende de tres o cuatro construcciones bien colocadas, pegadas unas a otras a distintas alturas, con pasajes estrechos entre ellas. Diez casas iguales en fila no parecen un pueblo: parecen un fraccionamiento.
Cinco principios del pueblo
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Júntalas, no las separes
En un pueblo antiguo, las casas se tocan, comparten muros y se apoyan unas en otras. Casas separadas con patio alrededor parecen un barrio moderno.
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Varía las alturas
Nunca hagas dos vecinas de la misma altura. Deja al menos un piso de diferencia y nunca alinees los tejados.
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Sigue la pendiente
Las casas siguen el terreno. Una casa más abajo tiene el tejado a la altura del umbral de la siguiente. Ese escalonado es lo que hace sentir un pueblo en lo alto de una colina.
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Deja pasajes
Un callejón, un pasaje con arco, una escalera entre dos casas. Sugieren que el pueblo continúa detrás. Mira escaleras y calles.
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No las pongas todas de frente
No alinees las casas mirando al espectador. Gira cada una de 10 a 30 grados respecto a la siguiente, y el pueblo dejará de parecer un decorado de teatro.
Materiales
- Poliestireno extruido de 20 a 30 mm, o cartón pluma de 5 mm en doble capa
- Cartón grueso para las plantillas
- Listones de madera para dinteles, contraventanas y balcones
- Pasta fina para resanar
- Cúter, punzón, regla metálica, escuadra
- Pegamento blanco, silicona caliente de baja temperatura
- Acrílicos mate: ocre amarillo, ocre rojo, sombra, blanco, gris de Payne
- Esponja natural, pincel de cerdas duras
Construir los volúmenes
Lo más rápido y resistente es construir cada casa como una caja cerrada, aunque un lado nunca se vaya a ver.
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Corta los cuatro muros en plano
Cuidado con las esquinas: dos muros opuestos tienen el ancho completo, y los otros dos son más cortos por el doble del grosor del material. Si te equivocas, la caja sale chueca.
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Prueba en seco
Únela con cinta de enmascarar para comprobar que está a escuadra antes de pegar.
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Pega y pon peso
Usa pegamento blanco y deja secar toda la noche. La silicona caliente es más rápida, pero las esquinas se rompen al menor golpe.
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Colócala en el terreno antes de terminar
Pon la caja lisa en su lugar definitivo con una figura al lado. Es el momento de corregir la altura o el ángulo, no después de haber tallado los muros.
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Corta la base según la pendiente
Una casa en pendiente necesita la base cortada en ángulo, no calzada con un trozo de espuma. Traza a lápiz la línea del suelo con la casa en su sitio y luego corta.
Fachadas
Tres acabados cubren casi todos los estilos:
| Acabado | Cómo | Estilo |
|---|---|---|
| Piedra a la vista | Tallada en hiladas irregulares, como el muro de piedra | Provenza, montaña, Italia |
| Encalado o revoque de cal | Pasta fina aplicada con esponja, dejando ver la piedra en algunos puntos: en las esquinas y bajo las ventanas, donde el revoque se descascara | España, Tierra Santa, América Latina (también para casas de adobe) |
| Entramado de madera | Listones delgados pegados sobre un fondo claro, como postes, riostras y cruces de San Andrés. Las vigas nunca quedan perfectamente verticales | Alsacia, norte de Europa |
Elijas el que elijas, vale la misma regla: un revoque gastado se ve mejor que uno nuevo. Un muro perfectamente liso parece recién hecho, y un muro sin relieve no atrapa la luz.
Puertas y ventanas
Aquí se gana o se pierde la escala y el realismo.
- Medidas para figuras de 7 cm: una puerta mide 8 cm de alto por 4 de ancho, una ventana 3 × 2,5 cm y un ventanuco alto 1,5 × 1,5 cm. Mira la tabla de escalas en tamaños.
- Pocas y pequeñas. Las casas antiguas del Mediterráneo y de Tierra Santa tienen pocas aberturas, para protegerse del sol y del viento. Tres por muro es más que suficiente.
- Sin alinear de un piso a otro. Las ventanas perfectamente alineadas son cosa moderna.
- Siempre caladas, nunca pintadas. Húndelas unos 3 mm para que hagan sombra. La sombra es lo que hace que la abertura parezca real.
- Negro mate detrás de cada abertura, salvo las que vayas a iluminar, que llevan papel vegetal detrás.
- Un dintel y un alféizar de piedra más clara o de madera, que sobresalgan un poco.
Los detalles que le dan vida
Lo que hace que un pueblo parezca habitado es una docena de pequeños detalles. Cada uno toma unos diez minutos y cambia muchísimo:
- Una pila de leña contra un muro, del lado protegido.
- Ropa tendida en un cordel entre dos ventanas.
- Contraventanas, una abierta y otra cerrada en la misma fachada.
- Un banco de piedra junto a una puerta.
- Un cántaro, un barril, una canasta volteada.
- Una canaleta, un bajante, un desagüe de piedra que sobresale.
- Una enredadera en un muro, una mata de hierba en una junta.
- Un letrero de madera para la panadería.
- Una escalera exterior que sube al piso de arriba, muy típica de los pueblos mediterráneos.
Repártelos de forma desigual. Una casa muy detallada junto a dos sencillas se ve mejor que tres casas igual de decoradas. La mirada necesita un punto donde detenerse y lugares para descansar.
Cuántas casas
Menos de las que crees.
- Un pesebre de 50 cm: dos casas más el establo. El resto es paisaje.
- Un pesebre de 1 metro: cuatro o cinco construcciones, dos de ellas unidas.
- Un pesebre de 1,5 metros: siete u ocho, en dos grupos con espacio abierto entre ellos.
El espacio abierto es lo que da sensación de escala. Un pueblo apretado de borde a borde parece un estampado, no un lugar. Y recuerda que cada casa necesita una razón para estar ahí: un oficio, alguien que vive en ella, una figura que sale por la puerta. Mira los oficios.