TRADICIONES

El pesebre en Cataluña

El pessebre catalán se parece mucho al belén del resto de España, salvo por dos personajes, y bastan para hacer de él una tradición propia. Uno se agacha a escondidas en algún rincón del paisaje. El otro es un tronco al que los niños dan de comer y luego le pegan con un palo.

El pessebre

Pessebre es la palabra catalana para pesebre. Como el italiano presepe y el francés crèche, viene de la palabra que designa el comedero de los animales.

Se arma de forma muy parecida al belén español: grandes paisajes, varias escenas repartidas por el decorado, mucho corcho y yeso, y un gusto por el agua y las piezas con movimiento. También hay asociaciones pessebristes, con sus propias exposiciones y concursos.

Lo que lo distingue son sobre todo dos personajes.

El caganer

Sí, de verdad: una pequeña figura agachada con los pantalones bajados, haciendo sus necesidades, escondida en algún rincón del paisaje. Está detrás de un arbusto o a la vuelta de una pared, nunca cerca de la Sagrada Familia.

A menudo se lo malinterpreta, así que aquí van tres cosas que conviene saber:

  • No es una broma moderna. El caganer se remonta por lo menos al siglo XVII. Es una parte tradicional de la escena, no una ocurrencia reciente.
  • La explicación más común es agrícola: abona la tierra, y tenerlo en el pesebre es un deseo de buena cosecha para el año siguiente. Otra explicación es que recuerda, en plena escena sagrada, que todos somos humanos e iguales cuando la naturaleza llama.
  • Se esconde, y hay que buscarlo. A los niños les encanta encontrarlo, y eso es buena parte de la gracia: los hace mirar con atención cada rincón del pesebre.

El caganer tradicional es un campesino con la barretina, el gorro rojo catalán. Desde hace varias décadas, los talleres hacen también caganers de personajes famosos: deportistas, políticos, celebridades. Como las figuras de personajes de actualidad que se venden en San Gregorio Armeno, en Nápoles, continúa la tradición en vez de romper con ella.

El tió de Nadal

También llamado caga tió. No forma parte del pesebre en sí, pero comparte la casa en la misma época, y una Navidad catalana no estaría completa sin él.

Es un tronco de madera sobre dos patitas, con una cara sonriente pintada y una barretina en la cabeza. Desde principios de diciembre (tradicionalmente el 8 de diciembre, fiesta de la Inmaculada Concepción), los niños le «dan de comer» cada noche dejándole un poco de comida, y lo tapan con una manta para que no pase frío.

En Navidad, los niños le pegan con palos mientras todos cantan, y el tió «da» dulces, regalitos y turrón que los mayores han escondido bajo la manta. La canción le pide dulces en vez de arenques, una comida de los días de ayuno.

Junto con el caganer, el tió muestra algo que recorre toda esta tradición: lo sagrado y lo cotidiano comparten la misma habitación, y ninguno le quita nada al otro.

La feria de Santa Llúcia

La Fira de Santa Llúcia se celebra en Barcelona, frente a la catedral, desde finales de noviembre hasta Navidad. Es uno de los mercados navideños más antiguos de Europa, documentado desde finales del siglo XVIII.

Allí encontrarás figuras de pessebre, materiales para armarlo (corcho, musgo, piezas de decorado), tiós de todos los tamaños y, por supuesto, muchos caganers. Es la versión catalana de la feria de santons de Marsella, y cumple el mismo papel: es donde la tradición se transmite y se renueva cada año.

Otras ciudades catalanas tienen sus propias ferias. Las fechas cambian, así que confírmalas en el lugar. Para Santa Llúcia y otras ferias de España, mira ferias de belenes en España.

El calendario

  • Principios de diciembre: se pone el pessebre. Llega el tió, tradicionalmente el 8 de diciembre, y empieza a recibir de comer.
  • 24 y 25 de diciembre: se hace «cagar» al tió, y se pone al Niño Jesús en el pesebre.
  • 26 de diciembre: Sant Esteve (San Esteban) es festivo en Cataluña. Las familias se reúnen alrededor de los canelons, canelones hechos con las sobras del día de Navidad.
  • 5 y 6 de enero: como en el resto de España, los Reyes Magos traen los regalos, después de desfilar por la ciudad la víspera.

Más allá de Cataluña

El caganer y el tió aparecen también, con nombres parecidos, en otras zonas de habla catalana y en partes de los Pirineos, entre ellas la Cataluña francesa. Las tradiciones no se detienen en las fronteras.

¿Mantienes estas costumbres en casa, o conoces una variante local? Escríbenos. Esta página sería mejor con la ayuda de quienes viven estas tradiciones, no solo de quienes escriben sobre ellas.