TERRENO · INTERMEDIO
Escaleras y calles
Los callejones y escaleras entre tus construcciones importan tanto como las construcciones mismas. Un callejón que sube, una escalera que gira, un pasaje con arco bajo una casa: eso es lo que hace imaginar más pueblo detrás, y lo que les da a tus figuras un lugar adonde ir.
Para qué sirven
Cumplen tres funciones, y dos no son evidentes.
- Guiar la mirada. Un callejón lleva la mirada desde el borde del pesebre hasta el establo. Es la herramienta de composición más poderosa que tienes.
- Sugerir lo que no se ve. Un callejón que gira y desaparece detrás de una casa sugiere todo un pueblo fuera de la vista. Es profundidad gratis. Mira perspectiva y profundidad.
- Darles a las figuras dónde pararse. Un escalón, un descanso o un umbral le dan a una figura un lugar plano en un terreno inclinado. Mira cómo mantener las figuras de pie.
Medidas
A la escala de una figura de 7 cm:
| Elemento | Tamaño real | En el pesebre |
|---|---|---|
| Altura del escalón | 18 cm | 7 mm |
| Profundidad del escalón | 28 cm | 12 mm |
| Ancho de la escalera | 1,2 m | 5 cm |
| Callejón angosto | 1,5 m | 6 cm |
| Calle principal | 3 m | 12 cm |
| Altura bajo una bóveda | 2,4 m | 10 cm |
La cifra que hay que recordar es la altura del escalón: unos 7 mm. Es muy poco, y ahí se equivoca casi todo el mundo. Escalones de 15 mm convierten una escalera en las gradas de un estadio.
Materiales
- Poliestireno extruido, o cartón pluma de 5 mm en capas apiladas
- Restos de cartón gris delgado (de 1 mm) para escalones finos
- Pasta fina para resanar
- Arena muy fina tamizada
- Cúter, punzón, regla, lija
- Acrílicos mate: sombra, ocre, gris de Payne, blanco
- Un cepillo de dientes viejo para salpicar
Hacer una escalera
Dos métodos, según el efecto que busques.
Método 1: la escalera tallada
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Corta una cuña
Corta un bloque de espuma en ángulo, según la pendiente que quieras.
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Marca los escalones
Traza líneas a lápiz en el costado cada 7 mm, de abajo arriba. Marca los dos lados igual.
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Corta y vacía
Haz un corte horizontal y uno vertical, y saca la esquina. Avanza escalón por escalón, empezando por arriba.
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Desgástala
Redondea con lija el borde delantero de cada escalón y ahueca un poco el centro. Los escalones de verdad se gastan en el medio, por donde pasa la gente.
Método 2: la escalera apilada
Apila tiras de cartón gris delgado, cada una un poco más corta que la anterior. Es más rápido y regular, y el canto del cartón ya parece piedra. Ideal para escaleras rectas y para muchos escalones.
En los dos casos, recuerda que las escaleras antiguas nunca son perfectamente rectas ni regulares. Desplaza un poco un escalón, haz otro más alto, deja caer una esquina.
Empedrado y adoquines
El empedrado de canto rodado, con piedras puestas de canto, es típico de los pueblos del sur de Francia y de España, y de las calles coloniales de muchas ciudades de América Latina. Lleva tiempo, y el resultado es asombroso.
- Versión rápida: marca pequeños óvalos apretados en la pasta fresca con una punta, en hileras curvas o en espiga.
- Versión lenta: hunde en la pasta fresca, una por una y con pinzas, piedritas reales de 1 a 2 mm. Calcula una hora por cada 10 cm².
- El canal central: una cuneta en medio del callejón, hecha con dos hileras de piedras planas. Es fiel a la realidad y muy fácil.
Para un pavimento más regular, como una plaza o el atrio de una iglesia, marca en la pasta rectángulos alternados. Varía los tamaños y deja que falten dos o tres piedras.
El pasaje abovedado
Es el proyecto más gratificante de esta página. Un pasaje bajo una casa con luz al fondo crea mucha profundidad con apenas unos centímetros de construcción.
Se construye igual que el puente: una cimbra de medio punto, dovelas (piedras en forma de cuña) sobre ella, una clave arriba, y se retira la cimbra cuando todo está seco. Tres diferencias:
- Basta con poca profundidad. Un túnel de 2 cm, pintado de negro junto a la entrada y de ocre claro al fondo, parece un pasaje largo.
- Una lucecita al fondo lo cambia todo. El pasaje se vuelve un camino, no un simple agujero.
- Un interior muy oscuro y verdoso. El sol nunca entra en un pasaje abovedado.
Muretes y muros de contención
En un pueblo en la ladera, los muros lo sostienen todo. Son lo que hace creíble la pendiente.
- El muro de contención sostiene el terreno más alto. Siempre es más grueso abajo y se inclina un poco hacia atrás, de un 5 a un 10 %.
- La terraza es el nivel plano que crea el muro, donde puedes poner una casa o un huerto.
- El pretil es el murete del borde. Le llega a la figura a media pierna, unos 3 cm.
- El desagüe es una piedra saliente o un agujerito en el muro por donde sale el agua, con una mancha ocre que escurre debajo.
Tállalos y envejécelos igual que el muro de piedra.
Desgastar el camino
Es el último paso, y hace que tus callejones parezcan gastados por siglos de pasos. Toma diez minutos.
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Aclara el centro
Da un pincel seco de ocre pálido por el centro de cada callejón y en el borde delantero de cada escalón. La piedra pulida por los pies se ve más clara.
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Oscurece los bordes
Pasa una veladura café (sombra) a lo largo de los muros, donde se acumulan el polvo y el agua.
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Verdea los rincones
Agrega verde muy diluido en los rincones y al pie de los muros que dan al norte (al sur, si vives en el hemisferio sur y quieres ser fiel a tu paisaje).
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Salpica
Moja un cepillo de dientes en pintura muy diluida y pasa el pulgar por las cerdas a unos 20 cm de la superficie. Las motitas rompen un color plano mejor que cualquier pincel.