TRADICIONES
El pesebre viviente
Aquí empezó todo: en Greccio, en 1223, no había figuras ni paisaje, solo un pesebre, dos animales vivos y un pueblo que fue a ver. Ocho siglos después, parroquias y pueblos de todo el mundo representan la escena cada Navidad, y quizá sea hoy la forma más viva del pesebre.
¿Estás planeando uno? Nuestra lista paso a paso cubre los plazos, los animales, el seguro y los permisos: cómo organizar un pesebre viviente en tu parroquia.
Qué es
En un pesebre viviente, personas de verdad ocupan el lugar de las figuras. Parece sencillo, pero cambia dos cosas importantes.
Primero, quien mira entra en la escena en lugar de verla desde arriba. No hay escala en miniatura, ni un solo punto de vista, ni vitrina. Eslovenia lleva esta idea muy lejos: uno de sus pesebres vivientes se recorre a lo largo de cinco kilómetros dentro de una cueva, y otro al pie de unas cascadas congeladas. Mira el pesebre en Eslovenia.
Segundo, la escena se vuelve un evento de la comunidad. Hacen falta decenas de personas, disfraces, organización y una fecha en el calendario. Un pesebre de mesa lo puedes armar solo, pero un pesebre viviente necesita a toda una parroquia o a todo un pueblo. Ese esfuerzo compartido, más que el realismo, es lo que lo une a Greccio.
Tres formas
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El cuadro
Una sola escena quieta (el Nacimiento) en una iglesia, en una plaza, en el atrio o frente a una casa, con algunos voluntarios y a menudo algunos animales. Breve, y normalmente de una sola noche. Es la forma más común y la más fácil de organizar.
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El recorrido
Todo el pueblo se convierte en escenario. Los visitantes siguen un camino marcado y pasan de una escena a otra: el anuncio a los pastores, el censo, la posada sin lugar, la herrería y, al final, el establo. Los oficios antiguos vuelven a la vida. Es la forma clásica en España e Italia, y también la de los grandes pesebres vivientes de Palmira, en Colombia, o de Villa de Leyva. En la isla de Gozo, en Malta, dos pueblos a pocos kilómetros la mantienen viva: mira el pesebre en Malta.
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La obra de teatro
Una obra de verdad, con guion e historia: las pastorelas mexicanas, la pastoral provenzal, las jasełka polacas, el Krippenspiel alemán. Aquí importa más la actuación que la imagen.
Dónde es más fuerte la tradición
- España: los belenes vivientes llenan pueblos enteros, de Buitrago del Lozoya, en la sierra de Madrid, a Arcos de la Frontera y Beas, en Andalucía, y Corbera de Llobregat, en Cataluña.
- Italia: el presepe vivente se representa en cientos de pueblos, sobre todo en el sur y en Sicilia. Greccio también tiene su representación.
- Colombia y Venezuela: grandes pesebres vivientes como el de Palmira, con unos 90 actores, o el de Barquisimeto.
- Argentina y Uruguay: la Ciudad de Navidad de Salta se representa desde 1964, y en Montevideo más de treinta parroquias hacen su pesebre viviente. En Estados Unidos, muchas parroquias lo montan en el atrio o en el estacionamiento, a veces para verlo desde el auto.
- México y Centroamérica: las posadas son un pesebre viviente itinerante repartido en nueve noches, algo único en el mundo.
Las fechas y los lugares cambian cada año. Reunimos las que conocemos en el calendario navideño y en la página de cada país; para lo demás, pregunta en tu parroquia y en la agenda cultural de tu ciudad.
Organizar un pesebre viviente
Si lo organizas para una parroquia, una escuela o un barrio, estas son algunas cosas que marcan la diferencia entre una noche hermosa y una noche de estrés.
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Empieza en pequeño
Una escena, una noche, quince voluntarios. Un recorrido por todo el pueblo exige un año de preparación y un equipo completo; déjalo para más adelante.
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Fija pronto la fecha y la hora
El atardecer es el mejor momento: la luz hace todo el trabajo. En diciembre, en el hemisferio norte eso es temprano, hacia las 17:00 o las 18:00, y en el sur, ya entrada la noche. Elige una hora que les convenga a las familias con niños.
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Prevé el clima
Es lo que más se subestima. Los voluntarios están quietos al aire libre, a menudo con disfraces delgados. Donde diciembre es frío, organiza turnos de veinte minutos, ropa abrigada debajo de los disfraces, un cuarto con calefacción cerca y bebidas calientes. Donde diciembre es verano, piensa en sombra, agua y turnos cortos. Para el Niño Jesús, usa siempre un muñeco, nunca un bebé de verdad.
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Una luz baja y cálida
Valen las mismas ideas que para un pesebre de mesa; mira la iluminación. Braseros, faroles, velas LED. Un reflector blanco de frente arruina el ambiente al instante.
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Organiza el paso de la gente
Un recorrido de un solo sentido, una entrada y una salida separadas, y un lugar para esperar. Un pesebre viviente suele atraer a más gente de la que esperas; si se ve desde el auto, organiza el tránsito y pon voluntarios con chalecos reflectantes.
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Revisa permisos y seguro
Uso del espacio público, seguridad, animales, seguro: consulta con la aseguradora de tu parroquia. Las normas cambian según el país y el municipio, así que pregunta con tiempo, no después.
Los animales
Los animales son buena parte de la magia, y causan la mayoría de los dolores de cabeza. Algunas reglas de sentido común:
- Trabaja con un dueño con experiencia (un granjero, una granja escuela) en lugar de improvisar. Un animal acostumbrado a la gente se comporta muy distinto que uno recién sacado del potrero.
- Turnos cortos. Una o dos horas, con agua, refugio y cama cerca.
- Un cuidador por animal, presente todo el tiempo y sin otra tarea.
- Que el público no los toque, y sobre todo que no les dé de comer.
- Revisa las normas locales sobre animales en espacios públicos y lugares de culto. Casi todos los lugares las tienen, y son distintas en cada sitio.
Un animal que entra en pánico entre la gente, de noche, con luces y ruido, es un peligro real para sí mismo y para los demás. Si no puedes hacerlo bien, un pesebre viviente sin animales sigue siendo un pesebre viviente hermoso.
Lo que conviene evitar
- Que el espectáculo se lo coma todo. Altavoces a todo volumen, luces de escenario, montajes complicados: terminas con un show de Navidad, que es otra cosa. La fuerza de un pesebre viviente es su sencillez.
- Demasiada gente parada. Treinta personas esperando sin hacer nada se siente pesado. Mejor menos gente haciendo cosas de verdad: trabajando, caminando, conversando.
- Disfraces descuidados. Una chaqueta moderna a la vista puede arruinarlo todo. Disfraces sencillos que combinen valen más que disfraces lujosos que no. Y cuidado con las zapatillas deportivas debajo de las túnicas.
- Olvidarse del público. Está de pie, a menudo con niños. Que sea breve y el recorrido fácil también es una manera de recibirlo.